Estrategia clásica de poker


Según los expertos, hay jugadas, especialmente cuando se trata de botes con varios jugadores, donde conviene retrasar nuestra subida, incluso teniendo una buena mano. La idea es que, al hacer subidas pequeñas, sin delatar nuestra jugada, podemos lograr que alguien más suba en la siguiente ronda de apuestas, y así se aumenta el pozo. En cuyo caso, sí, en nuestro turno subiremos la apuesta.
Claro que hay otros que opinan lo contrario, creen que es mejor subir en las primeras vueltas, y luego igualar en las siguientes, para sacar mejor provecho de manos que no sean tan buenas.
Todo depende de la situación. Efectivamente, subir poco en las primeras vueltas hace que ganemos botes más pequeños, pero, para compensar, ganamos más a menudo.
La pregunta concreta sería si es más rentable una cosa que la otra. Para tratar de responder, vamos a ver un ejemplo:
Supongamos que la apuesta es $ 100, y nuestra mano tiene un 60% de probabilidades de ganarle a las de nuestros rivales. El primero de ellos pasa y el segundo apuesta. Nos toca el turno. Si subimos, ambos pagamos. Y en la siguiente vuelta, volveremos a apostar y nuestros rivales se verán obligados a pagar. Es decir que, después de las dos primeras vueltas, cada uno de nosotros ha apostado $ 300.
La alternativa es: pagar en la primera vuelta y luego, cuando el primer jugador apueste, subir. Supongamos que esta subida obliga a retirarse al primer jugador. Estamos mano a mano con un 60% de probabilidades. Uno de nuestros oponentes se ha retirado después de apostar  $ 100, y el otro nos ha igualado en $ 300.
Claro que, para poner en práctica cualquier estrategia, debemos recordar que nuestras probabilidades de ganar no permanecen inalteradas a lo largo e cada mano.


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