Quién no se maravilla cuando Daniel Negreanu hace esas increíbles lecturas en televisión? Quiero decir, quién no querría decir, "Voy a retirarme con mi póker porque tu escalera real le gana", y estar en lo correcto? Pero hay que ser cuidadoso, intentar ser tan bueno y tan entretenido como los profesionales del póker tiene sus desventajas. Intentar ser un buen lector en las mesas de póker puede dejarte lastimado.
En psicología, cuando uno intenta encontrar esa respuesta exacta, perfecta, decimos que tiene un pensamiento convergente. Este es el proceso mediante el cual una persona trata de encontrar la única y verdadera respuesta correcta a una pregunta, una pregunta como podría ser: "Cuál es la velocidad del cometa?". Pero el pensamiento convergente puede no ser el mejor curso de acción, si tu pregunta es, "Qué es lo que tiene mi oponente?".
Siempre se nos enseñó cuando aprendimos a “leer” a un oponente que debemos intentar de encasillarlo en un rango de manos posibles. A esto se lo llama pensamiento divergente, que es el proceso por el cual uno intenta encontrar varias respuestas a una única pregunta. El pensamiento divergente es una herramienta muy útil a comienzo de un proyecto de investigación, cuando uno intenta descubrir que posibles respuestas deben ser probadas. Pero más importante para nuestra aplicación en el póker, el pensamiento divergente nos permite considerar que haya más de una respuesta correcta a nuestra pregunta. "Qué es lo que tiene mi oponente?".
Los jugadores abren el juego con una variedad de manos y si achicas este rango demasiado rápidamente, puedes ser engañado por una mano débil que se transforma en ganadora. Si crees que un jugador tiene A-K en el pre-flop y el flop muestra J-4-2, podrías apostar fuerte con un par. Pero si piensas que el oponente tiene A-K, A-Q, A-J o un par medio, entonces tienes que ser más cauteloso.
La segunda parte de este proceso divergente/convergente es no volverse muy confiado. Conozco varios jugadores muy exitosos de mesas de dinero de no limit hold’em que se sientan a la mesa con el máximo de dinero permitido e intentan perder las primeras dos o tres manos. Juegan muy suelto y muestran sus manos un par de veces en la primera ronda de la mesa. También pide un trago y le dice a la camarera que espera que esté cerca ya que oirá de él muy seguido y le da una buena propina para que todos lo vean. El está intentando que el resto de los jugadores de la mesa hagan una lectura convergente de que es un jugador suelto, agresivo y un poco estúpido. También es ruidoso, arrollador y tiene demasiado dinero, al que no le da valor en la mesa de póker.
El pensamiento divergente en respuesta a esta actuación, es o bien "Si, el es un idiota y una maquina de dinero" o bien "No, el está actuando y perderá algunos dólares ahora para después quedarse con mi stack". Adivinen qué? Esto funciona.
Okay, entonces dejarás tus opciones abiertas y utilizarás el pensamiento divergente. Supongamos que estas en el river y estás recordando las apuestas: "Realmente aceptaste la apuesta de mi oponente con un tres en la mano? Puedo derrotar un par doble, pero la pierna de tres es ganadora". Mientras reconstruyes como la mano fue jugada, para decidir si aceptar una gran apuesta en el river; tienes una ventaja distinta al recrear la mano si has utilizado el pensamiento divergente. Si un A-3 del mismo palo era una de las posibilidades para este jugador en el pre-flop, entonces deberá ser considerada en el river. Pero si has estado leyendo a este jugador y nunca jugó con un As chico después de una apertura, entonces tu pensamiento divergente ya debería haber eliminado la posibilidad de A-3 y deberías aceptar con confianza.
El pensamiento divergente funciona en ambos casos. No solo permaneces abierto a las posibilidades también puedes eliminar algunas de las posibilidades de tu oponente cuando ya conoces su juego. Saber que es lo que no tiene es a veces tan importante como saber lo que tiene.
